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Ricardo Elias

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Nuevos ídolos

¿Quién debe ser más famoso y ganar más dinero, el científico que descubre la cura a una enfermedad, que salva la vida de millones de personas, o un futbolista que controla magistralmente un balón y mete goles?¿Quién debe ser el héroe?, el que luego de haber caído en las garras del alcohol y las drogas tocó fondo y se recuperó, o el que nunca cayó en ellas, que siempre actuó responsablemente y por lo tanto nunca fue ni el más popular del grupo, ni el alma de las fiestas.

¿Quién debe ser el modelo a seguir de nuestros hijos, el estudiante responsable que cumple con sus obligaciones, el que saca muchos “dieces”, o el joven “cool” que antepone la diversión a la obligación, que reta a la autoridad, que incita al mal, que corrompe y viola las reglas?

La razón nos dice que obviamente los primeros debieran ser el modelo a seguir, pero en la sociedad actual, los más populares, los admirados, los ídolos son los segundos, a pesar de que las destrezas y hazañas deportivas sólo sirven para entretenernos un rato, y que las osadías de los irresponsables sólo sirven para producir adrenalina y excitación temporal.

La televisión crea ídolos cada vez más efímeros y las redes sociales otorgan glorias repentinas, cinco minutos de fama a patanes y patanas -ahora llamados “lords” y “ladys”- cuyas estupideces se difunden durante días en todos los medios, y al volverse “virales” son vistas por millones de personas, mientras que las verdaderas proezas y éxitos derivados del trabajo arduo de muchas personas permanecen anónimos, y sin la difusión necesaria para obtener el éxito que merecen.

Todo mundo sabe quien es Ronaldo o Messi, pero nadie conoce a Julián Ríos creador del brasier con biosensores que detectan el cáncer de mama, ni al joven empresario mexicano Carlos Bernal que creó un dispositivo para medir los niveles de glucosa, y batalló para conseguir el millón de dólares que se necesitaba para construir el prototipo del dispositivo, cantidad que los futbolistas mencionados ganan cada semana.

Hace diez años, una niña de quinto de primaria fue invitada a dar un discurso en el World Trade Center ante cientos de pediatras y del Secretario de Salud de entonces. En él decía que a las personas les interesa más el futbol que la ciencia y que los periódicos y la televisión sólo publican eventos científicos que no pueden ocultar, como cuando llegó Neil Armstrong a la luna, y se preguntaba: “¿Por qué apoyar más a los futbolistas que a los científicos? ¿Son mejores personas? ¿Producen mayor riqueza? ¿Nos divierten más? No creo, decía. Gracias a los científicos también nos divertimos, ellos inventaron las computadoras, los ipods, los simuladores, etc. Además, salvo algunos casos, los jugadores de futbol nos hacen ver muy mal mundialmente y nuestros científicos, que nadie apoya, no. (…). Me da pena que nuestro Gobierno y nuestros empresarios inviertan tanto en futbol y seamos tan malos. Me da pena que inviertan tan poco en ciencia y seamos tan buenos. Un país que no invierte en ciencia y educación siempre será un país pobre. ¿Queremos un México pobre?”

Los niños y jóvenes aprenden por imitación y siempre buscan modelos a seguir, y cuando los padres no ocupan ese rol, lo suplen nuevos referentes, los cuales normalmente son personajes de la calle o de la televisión cuyo único valor y medición de éxito es el dinero, el poder y los lujos obtenidos por cualquier medio.

Necesitamos darle más valor al trabajo constante que a las casualidades; al estudio y al talento más que a las argucias.
Necesitamos nuevos ídolos, distintos a los del esparcimiento, el deporte y los placeres efímeros. Personajes que beneficien a la sociedad en el largo plazo; voluntarios de causas nobles, personas con escrúpulos que representen los valores que perduran y construyen mejores personas.
Juan José Sebreli, en su libro “Comediantes y Mártires” los define como “los verdaderos héroes que colocan por encima de su propia vida el compromiso con la verdad, que defienden sus principios e ideales sin armas, y que enfrentan con valentía a enemigos poderosos”.

Necesitamos nuevos ídolos, porque la responsabilidad social y la ética deben valer más que un gol de Messi.
“Soy una estrella de rock porque no pude ser una estrella de futbol” Rod Stewart

One comment on “Nuevos ídolos

  • Hector Fuentes
    July 16, 2017 | 10:06 am

    Totalmente de acuerdo!

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